Parámetros agua acuario: pH, GH y KH

Parámetros agua acuario: pH, GH y KH

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Respuesta corta: La mayoría de peces que mueren en acuarios domésticos no se mueren de enfermedad: se mueren de agua mala. Y el agua puede parecer perfectamente cristalina mientras tiene niveles de amoníaco o un pH que están matando a tus peces poco a poco. Entender los parámetros agua acuario —y medirlos con regularidad— es lo que separa al principiante que pierde peces cada mes del acuarista que mantiene un acuario estable durante años. Esta guía te explica los seis parámetros fundamentales, qué valores necesita cada tipo de pez y cómo actuar cuando algo se desajusta.

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Resumen rápido: Los seis parámetros clave son pH, GH, KH, amoníaco, nitritos y nitratos. El amoníaco y los nitritos deben estar siempre a 0 ppm; los nitratos por debajo de 40 ppm. El pH, GH y KH dependen de las especies que mantengas. Mide con test de gotas (más fiable que las tiras) al menos una vez por semana. Nunca corrijas más de un parámetro a la vez ni hagas cambios bruscos: la estabilidad importa más que el número exacto.

Los 6 parámetros que debes conocer

El agua del acuario no es un medio inerte: es un ecosistema químico en constante cambio. Cada vez que los peces comen, respiran y excretan, los parámetros se mueven. Las plantas consumen nutrientes, las bacterias del filtro transforman residuos, y hasta la decoración puede alterar la química del agua.

Los seis parámetros fundamentales se agrupan en dos categorías, cada una con un papel distinto en la salud de tus peces y en la estabilidad del ecosistema acuático:

Parámetros de estabilidad general: pH (acidez/alcalinidad), GH (dureza general) y KH (dureza de carbonatos). Estos definen las condiciones base del agua y varían según la especie de pez que mantengas.

Parámetros del ciclo del nitrógeno: amoníaco (NH3/NH4+), nitritos (NO2-) y nitratos (NO3-). Estos reflejan la salud biológica del acuario y la eficacia del filtro. Son los más peligrosos a corto plazo porque niveles altos pueden matar peces en horas.

Vamos a ver cada uno en detalle, empezando por los tres parámetros de estabilidad general y siguiendo con el trío del ciclo del nitrógeno.

pH: acidez y alcalinidad

El pH mide lo ácida o alcalina que es el agua en una escala de 0 a 14. El valor 7 es neutro: por debajo es ácido, por encima es alcalino (o básico). La escala es logarítmica, lo que significa que un pH de 6 es diez veces más ácido que un pH de 7, y un pH de 5 es cien veces más ácido. Esta es la razón por la que un cambio aparentemente pequeño de 0,5 puntos puede ser devastador para los peces.

La mayoría de peces tropicales de agua dulce viven bien en un rango de pH entre 6,5 y 7,5. Pero hay excepciones notables:

  • Peces de aguas ácidas (tetras, ramirezi, discos): prefieren pH 5,5-6,5
  • Peces de aguas neutras/ligeramente alcalinas (guppys, platys, mollys): pH 7,0-7,8
  • Cíclidos africanos (mbunas del lago Malawi): necesitan pH 7,8-8,6
  • Goldfish (carpas doradas): pH 7,0-8,0

¿Cómo subir el pH? Rocas calizas, coral triturado en el filtro o sustrato de aragonita liberan carbonatos que elevan el pH gradualmente. ¿Cómo bajarlo? Troncos naturales, hojas de almendro indio, sustrato técnico para acuarios plantados o turba en el filtro acidifican el agua de forma natural.

Pero la regla más importante sobre el pH es esta: la estabilidad importa más que el valor exacto. Un guppy puede vivir perfectamente con pH 7,2 o con 6,8, pero un salto brusco de 7,2 a 6,5 en unas horas puede matarlo. Si tu agua del grifo tiene un pH estable de 7,5 y quieres mantener tetras (que prefieren 6,5), plantéate si realmente necesitas bajarlo o si puedes elegir peces más compatibles con tu agua.

GH: dureza general

La GH (General Hardness) mide la concentración de sales de calcio y magnesio disueltas en el agua. Se expresa en grados alemanes (°dGH o simplemente °GH). Cuanto más calcio y magnesio, más «dura» es el agua.

El calcio y el magnesio no son solo números en un test: son minerales esenciales que los peces necesitan para el funcionamiento celular, la formación de huesos y escamas, y la regulación osmótica. Un agua demasiado blanda puede provocar problemas de salud a largo plazo; un agua demasiado dura para especies de aguas blandas genera estrés crónico.

Estos son los rangos de referencia habituales para la dureza general, que te ayudarán a saber si tu agua es adecuada para las especies que quieres mantener:

  • Agua muy blanda: 0-4 °GH — típica de ríos amazónicos. Adecuada para discos, ramirezi, cardenales
  • Agua blanda: 4-8 °GH — buena para la mayoría de tetras, corydoras, bettas
  • Agua media: 8-12 °GH — rango versátil que tolera la mayoría de especies comunitarias
  • Agua dura: 12-18 °GH — ideal para guppys, platys, mollys, cíclidos centroamericanos
  • Agua muy dura: más de 18 °GH — solo recomendable para cíclidos africanos y algunas especies concretas

En España, la dureza del agua del grifo varía enormemente según la región. El agua de Madrid, por ejemplo, es relativamente blanda (4-7 °GH), mientras que la de la costa mediterránea puede superar los 20 °GH. Conocer la dureza de tu agua de partida es fundamental para elegir peces compatibles.

Para ablandar el agua puedes mezclarla con agua de ósmosis inversa o agua destilada. Para endurecerla, hay sales mineralizadoras específicas para acuarios. En ambos casos, los cambios deben ser graduales.

KH: dureza de carbonatos

La KH (Carbonate Hardness) mide la capacidad tampón del agua: cuántos carbonatos y bicarbonatos hay disueltos. Esto es crucial porque los carbonatos actúan como un colchón que evita que el pH oscile bruscamente.

Imagina el KH como un amortiguador. Un acuario con KH alto (8-12 °KH) puede absorber los ácidos que se generan naturalmente (respiración de los peces, descomposición orgánica) sin que el pH se mueva apenas. Un acuario con KH bajo (menos de 3 °KH) es vulnerable a caídas bruscas de pH, especialmente de noche, cuando las plantas dejan de hacer fotosíntesis y el CO2 se acumula.

El escenario más peligroso es el llamado colapso de pH (pH crash): ocurre cuando la KH se agota por completo y el pH cae en picado en cuestión de horas, a veces de 7 a menos de 5. Es letal para prácticamente cualquier pez de acuario.

Estos son los rangos habituales de KH y lo que implica cada uno para la estabilidad de tu acuario a lo largo del tiempo:

  • KH baja: 1-4 °KH — necesaria para acuarios de peces de aguas muy ácidas con CO2 inyectado, pero requiere monitorización constante
  • KH media: 4-8 °KH — buen equilibrio para la mayoría de acuarios comunitarios
  • KH alta: 8-15 °KH — muy estable, adecuada para cíclidos africanos y goldfish

En acuarios plantados con inyección de CO2, la KH interactúa directamente con el CO2 y el pH: es lo que permite calcular la concentración de CO2 disuelto usando tablas cruzadas de pH/KH. Si inyectas CO2, una KH de 4-5 °KH te da un buen punto de partida para mantener el pH estable mientras el CO2 hace su trabajo.

Para subir la KH se puede añadir bicarbonato de sodio (media cucharadita por cada 50 litros sube la KH aproximadamente 1-2 °KH, pero hay que hacerlo gradualmente y midiendo). Las piedras calizas y el coral triturado también la elevan, al igual que suben el pH.

Amoníaco, nitritos y nitratos: el trío del ciclo del nitrógeno

Estos tres compuestos son subproductos del metabolismo de los peces y forman una cadena que las bacterias del filtro procesan paso a paso. Si el ciclado del acuario es el proceso de crear esa cadena bacteriana, estos parámetros son la forma de comprobar que funciona.

Amoníaco (NH3/NH4+): Es lo que excretan los peces directamente. También se genera por descomposición de comida no consumida, plantas muertas y cualquier materia orgánica. El amoníaco es extremadamente tóxico: concentraciones de 0,02 ppm ya causan daño en las branquias, y por encima de 0,5 ppm puede ser letal en horas. El nivel seguro es 0 ppm, siempre. La toxicidad del amoníaco además depende del pH: a pH alto, una mayor proporción del amoníaco está en su forma tóxica (NH3), lo que lo hace doblemente peligroso.

Nitritos (NO2-): Las bacterias Nitrosomonas convierten el amoníaco en nitritos. Aunque menos tóxicos que el amoníaco, los nitritos son igualmente peligrosos porque interfieren con la capacidad de la hemoglobina para transportar oxígeno: los peces literalmente se asfixian aunque haya oxígeno de sobra en el agua. El nivel seguro también es 0 ppm. Durante el ciclado verás un pico de nitritos que puede llegar a 5-10 ppm o más; es normal, pero confirma por qué no debe haber peces durante este proceso.

Nitratos (NO3-): Las bacterias Nitrospira transforman los nitritos en nitratos. Este es el producto final del ciclo y es mucho menos tóxico, pero se acumula con el tiempo porque pocas bacterias en el acuario lo procesan más allá. Niveles por debajo de 20 ppm son ideales; hasta 40 ppm es tolerable para la mayoría de especies. Por encima de 40 ppm empiezas a ver problemas: estrés, susceptibilidad a enfermedades, y explosiones de algas. Los cambios parciales de agua semanales y las plantas naturales son las dos herramientas principales para mantener los nitratos a raya.

ParámetroQué mideRango ideal tropicalesRango ideal goldfishNivel de peligro
pHAcidez / alcalinidad6,5 – 7,57,0 – 8,0< 5,5 o > 9,0 → letal
GHDureza general (Ca + Mg)4 – 12 °GH8 – 18 °GH< 2 o > 25 → estrés crónico
KHDureza de carbonatos (tampón)4 – 8 °KH6 – 12 °KH< 2 → riesgo de colapso de pH
Amoníaco (NH3)Excreciones, materia orgánica0 ppm0 ppm> 0,02 ppm → daño branquial
Nitritos (NO2-)Subproducto bacteriano0 ppm0 ppm> 0,25 ppm → asfixia celular
Nitratos (NO3-)Producto final del ciclo< 20 ppm (ideal < 40)< 40 ppm> 80 ppm → estrés, algas

Cómo medir los parámetros

Hay dos opciones principales para medir los parámetros del agua: tests de gotas (reactivos líquidos) y tiras reactivas (test strips). La diferencia en fiabilidad entre ambos métodos es sustancial, y elegir el adecuado influye directamente en la calidad de tus decisiones de mantenimiento.

Tests de gotas: Usas un tubo de ensayo pequeño, llenas con agua del acuario, añades un número específico de gotas de reactivo y comparas el color con una carta de referencia. Son más precisos, más consistentes y más rentables a largo plazo porque cada kit da para decenas de mediciones. El kit estándar incluye tests de pH, amoníaco, nitritos, nitratos, GH y KH.

Tiras reactivas: Sumerges la tira 2 segundos, esperas un minuto y comparas los colores. Son más rápidas y cómodas, pero menos precisas. Los colores pueden ser ambiguos (¿eso es 0,25 ppm de nitritos o 0,5?) y las tiras se degradan si el bote queda mal cerrado o expuesto a humedad. Son útiles como comprobación rápida entre tests de gotas, pero no como herramienta principal.

Monitores electrónicos: Existen medidores digitales de pH y TDS (sólidos disueltos totales). El medidor de pH es útil si quieres seguimiento continuo, pero necesita calibración periódica con soluciones de referencia. El TDS no reemplaza a la GH ni la KH: mide minerales totales sin distinguir cuáles son.

Mi recomendación: invierte en un kit de gotas completo. Es la mejor relación calidad-precio y la herramienta que te dará los datos más fiables para tomar decisiones.

  • Acuario nuevo (en ciclado): mide amoníaco, nitritos y nitratos cada 2-3 días. Es la única forma de saber cuándo el ciclo ha terminado
  • Primeras 4 semanas con peces: mide todos los parámetros al menos dos veces por semana. El filtro biológico está adaptándose a la nueva carga orgánica
  • Acuario establecido (más de 3 meses): una vez por semana es suficiente. Hazlo siempre el mismo día y a la misma hora para que los datos sean comparables
  • Después de un cambio de agua grande: mide al menos pH y KH 2-4 horas después para confirmar que no ha habido un salto brusco
  • Si un pez muestra síntomas de enfermedad: mide inmediatamente. Muchas veces lo que parece enfermedad es estrés por parámetros inadecuados
  • Después de medicar el acuario: algunos medicamentos alteran el ciclo del nitrógeno. Mide amoníaco y nitritos a diario durante el tratamiento y los 7 días posteriores

Qué hacer cuando un parámetro está fuera de rango

Lo primero: no entres en pánico ni intentes corregir todo de golpe. Los cambios bruscos estresan a los peces más que un parámetro ligeramente fuera de rango. La regla general es nunca ajustar más de un parámetro a la vez y hacer los cambios de forma gradual a lo largo de días, no de horas.

Amoníaco o nitritos altos (más de 0 ppm): Esto es una emergencia. Haz un cambio de agua del 30-50 % inmediato con agua acondicionada. Si los niveles son muy altos (más de 1 ppm), repite el cambio parcial unas horas después. No alimentes a los peces hasta que los niveles bajen a 0. Revisa que el filtro esté funcionando correctamente y que no haya un pez muerto descomponiéndose en algún rincón.

Nitratos altos (más de 40 ppm): Varios cambios de agua parciales a lo largo de unos días. No intentes bajar de 80 a 10 ppm de golpe: un cambio de agua del 50 % baja los nitratos a la mitad, así que dos cambios del 50 % en 48 horas llevarían 80 ppm a 20 ppm de forma segura. A largo plazo, añade más plantas (las de crecimiento rápido como la Egeria densa o la Ceratophyllum son máquinas de consumir nitratos) y revisa si estás sobrealimentando.

pH demasiado alto o bajo: Nunca uses productos químicos que prometen «ajustar el pH al instante». Estos productos crean montañas rusas de pH que son peores que el problema original. Ajusta la KH primero si es necesario, y luego modifica el pH de forma natural con troncos, sustrato técnico o piedra caliza según el caso. Objetivo: no más de 0,2-0,3 puntos de pH por día.

GH o KH fuera de rango: La solución más segura es mezclar el agua del acuario con agua de ósmosis (para bajar) o usar sales mineralizadoras (para subir) en el agua de los cambios semanales, de forma que el ajuste sea gradual con cada cambio de agua.

Cuidado con el shock de pH. Un cambio de pH superior a 0,5 puntos en pocas horas puede matar a los peces directamente. Esto ocurre con frecuencia al añadir agua nueva sin comprobar que su pH coincide con el del acuario, o al usar productos químicos ajustadores de pH. Si necesitas corregir el pH, hazlo en incrementos de 0,2 puntos por día como máximo. La paciencia salva peces.

El agua del grifo en España

España tiene una enorme variabilidad en la calidad del agua corriente según la región, y esto afecta directamente a la acuariofilia. Conocer los parámetros de tu agua del grifo es el punto de partida para elegir peces compatibles.

Agua blanda (GH 3-8, pH 6,5-7,2): Madrid, Galicia, País Vasco, zonas de montaña en general. Esta agua es ideal para tetras, corydoras, bettas, ramirezi y la mayoría de peces tropicales comunitarios. No necesitas modificarla para la mayoría de especies.

En regiones de agua dura (GH 15-25, pH 7,5-8,5): Costa mediterránea (Valencia, Alicante, Murcia, Almería), Baleares, buena parte de Castilla-La Mancha. Agua rica en calcio y carbonatos, perfecta para guppys, mollys, platys y cíclidos africanos. Si quieres mantener peces de aguas blandas, necesitarás mezclar con agua de ósmosis.

Regiones intermedias (GH 8-15, pH 7,0-7,8): Barcelona, Zaragoza, Sevilla, muchas capitales de provincia. Agua versátil que admite un abanico amplio de especies sin modificaciones.

Todas las aguas del grifo en España llevan cloro o cloraminas como desinfectante. Ambos son tóxicos para los peces y para las bacterias beneficiosas del filtro.

Cloro: Se evapora si dejas reposar el agua 24-48 horas en un recipiente abierto. Es la solución tradicional y funciona bien.

Cloraminas: Son más estables y no se evaporan con el reposo. Cada vez más ciudades las usan porque duran más en la red de distribución. Para eliminarlas necesitas un acondicionador de agua específico que las descomponga.

El problema es que la misma ciudad puede usar cloro en unas épocas y cloraminas en otras, y no siempre se informa al público. Por seguridad, lo más fiable es usar siempre acondicionador de agua: cubre ambos casos, actúa en segundos, y el coste por cambio de agua es mínimo.

Un consejo práctico: llama a tu empresa de aguas o consulta su web para obtener los datos analíticos de tu zona. La mayoría publica informes trimestrales con pH, dureza total, nitratos y otros valores. Así sabrás exactamente con qué agua partes antes de planificar tu acuario.

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Preguntas Frecuentes

¿Puedo usar agua embotellada en lugar de agua del grifo?

Puedes, pero no es práctico ni económico para cambios de agua regulares. Un acuario de 100 litros necesita 20-30 litros semanales de agua nueva. Además, cada marca de agua embotellada tiene parámetros diferentes y pueden cambiar entre lotes. Si tu agua del grifo es muy dura y quieres ablandarla, la opción más coherente a largo plazo es un filtro de ósmosis inversa doméstico, que te permite generar agua pura y mezclarla con la del grifo hasta alcanzar la dureza deseada.

¿Cada cuánto debo medir los parámetros si mi acuario lleva años funcionando?

Una vez por semana es un buen hábito incluso en acuarios maduros. El agua del grifo puede cambiar estacionalmente (por ejemplo, la dureza suele subir en verano cuando bajan los embalses), y la carga biológica del acuario se modifica cuando añades o pierdes peces. Si todo es estable durante meses, puedes espaciar a cada 10-15 días, pero nunca dejes de medir completamente.

¿El agua turbia significa que los parámetros están mal?

No necesariamente. El agua turbia puede deberse a un bloom bacteriano (normal en acuarios nuevos y suele resolverse solo en unos días), polvo del sustrato, o un exceso de materia orgánica en suspensión. Sin embargo, también puede ser síntoma de un pico de amoníaco o de un filtro colapsado. La única forma de saberlo es medir: si amoníaco y nitritos están a 0, el agua turbia probablemente sea solo un problema estético temporal.

¿Qué parámetros necesita un pez betta?

El pez betta prefiere agua ligeramente ácida a neutra: pH 6,5-7,5, GH 4-12, KH 3-8. La temperatura es especialmente importante: entre 24 y 28 °C, mejor en el rango alto. Son sensibles al amoníaco y los nitritos (como todos los peces), así que 0 ppm obligatorio. Los nitratos deben mantenerse por debajo de 20 ppm idealmente, ya que sus aletas largas los hacen más susceptibles a problemas si la calidad del agua baja.

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