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Respuesta corta: Todos los acuarios tienen algas. Da igual lo meticuloso que seas con el mantenimiento o lo caro que sea tu equipo: en algún momento aparecerán. Las algas acuario son tan inevitables como los cambios de agua, y la pregunta real no es si vas a tenerlas, sino qué tipo te va a tocar y cómo controlarlo antes de que se convierta en un problema serio. La buena noticia es que la mayoría tienen causas bien conocidas y tratamientos que funcionan. En esta guía repasamos los tipos más habituales, cómo identificar cada uno y qué hacer para eliminarlos sin destrozar el equilibrio de tu acuario.
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Las algas son organismos fotosintéticos que aprovechan la luz y los nutrientes disueltos en el agua para crecer. En un acuario, las dos variables que más influyen en su aparición son el exceso de luz y el exceso de nutrientes, especialmente fosfatos y nitratos.
Cuando hay un desequilibrio entre la luz disponible, los nutrientes en el agua y la capacidad de las plantas para absorberlos, las algas ocupan ese hueco. Es así de sencillo. Las plantas y las algas compiten por los mismos recursos; si las plantas no consumen todo lo que hay disponible, las algas se encargan de hacerlo.
Hay varias situaciones concretas que disparan el crecimiento de algas, y la mayoría tienen que ver con desequilibrios en la iluminación, la carga orgánica o la rutina de mantenimiento:
Acuario nuevo sin plantas o con pocas plantas. Durante las primeras semanas, el acuario todavía no ha alcanzado su equilibrio biológico. Las bacterias del filtro están colonizando, los nutrientes fluctúan y las plantas (si las hay) aún no han arraigado bien. Es el escenario perfecto para que las algas tomen ventaja.
Demasiadas horas de luz. Más de 10 horas diarias de iluminación sin que las plantas puedan aprovecharla es una invitación directa. La iluminación LED moderna es potente, y a veces más de lo que el acuario necesita.
Sobrealimentación de los peces. La comida que no se consume se descompone y libera fosfatos y compuestos nitrogenados. Estos son exactamente los nutrientes que las algas devoran.
Cambios de agua insuficientes. Los nitratos se acumulan con el tiempo. Sin cambios regulares, la concentración sube hasta niveles que las plantas no pueden gestionar solas, y las algas explotan.
Luz solar directa sobre el acuario. Aunque la iluminación LED esté controlada con temporizador, si el sol incide directamente sobre la urna durante varias horas al día, las algas lo agradecerán enormemente.
Tipos de algas y cómo identificarlas
No todas las algas son iguales ni se tratan de la misma forma. Saber qué tipo tienes es el primer paso para elegir el tratamiento correcto. Aquí repasamos las cinco variedades más comunes en acuarios de agua dulce.
Algas verdes (punto y filamentosas)
Las algas verdes son las más comunes y, paradójicamente, las que menos deberían preocuparte. Su presencia en pequeña cantidad es incluso señal de un acuario relativamente sano: significa que hay suficiente luz y nutrientes para sostener vida vegetal.
Existen dos variantes principales. Las algas de punto verde (Coleochaete) aparecen como pequeños puntos duros de color verde intenso en el cristal, en las hojas de plantas de crecimiento lento como las anubias y en la decoración. Son difíciles de retirar con la mano; necesitas una cuchilla o un raspador de cristal. Su causa principal suele ser un exceso de luz combinado con niveles bajos de fosfatos. Sí, en este caso el problema puede ser poco fosfato, no mucho.
Las algas filamentosas forman hilos largos de color verde claro que se enganchan a plantas, decoración y sustrato. Pueden crecer varios centímetros en pocos días si las condiciones les favorecen. El exceso de luz y de nutrientes es la combinación que las dispara.
Tratamiento: Reduce el fotoperiodo a 6-7 horas durante dos semanas. Retira manualmente todo lo que puedas enrollándolas con un palillo o un cepillo de dientes. Aumenta la frecuencia de cambios de agua al 30 % dos veces por semana. Si tienes plantas de crecimiento rápido, deja que compitan por los nutrientes. Las gambas Amano son devoradoras implacables de algas filamentosas.
Algas marrones (diatomeas)
Las diatomeas forman una capa de polvo marrón-parduzco que recubre los cristales, el sustrato, las hojas de las plantas y la decoración. Al tocarlas se desprenden fácilmente con el dedo, lo cual las diferencia de otros tipos de algas que se adhieren con fuerza.
Son extraordinariamente comunes en acuarios nuevos, durante los primeros dos o tres meses. Aparecen porque el acuario aún tiene niveles altos de silicatos (provenientes del sustrato nuevo y del agua del grifo) y porque la flora bacteriana y vegetal todavía no está establecida. También proliferan en acuarios con poca luz.
La buena noticia: en la mayoría de casos, las diatomeas desaparecen solas una vez que el acuario madura. Las bacterias y las plantas empiezan a competir por los recursos y las desplazan de forma natural.
Tratamiento: Limpia los cristales con una esponja o un imán. Aspira la capa del sustrato con un sifón durante los cambios de agua. Aumenta ligeramente las horas de luz si estás por debajo de 8 horas diarias. Los caracoles nerita son los mejores devoradores de diatomeas: un par de ellos limpian un acuario de 100 litros en pocos días. Ten paciencia: si el acuario tiene menos de tres meses, lo más probable es que se solucionen solos.
Algas barba (BBA - Black Beard Algae)
Las algas barba (Audouinella) son una de las variedades más frustrantes para cualquier acuarista. Forman mechones cortos de color gris oscuro a negro que crecen en los bordes de las hojas, en la decoración, en las salidas de los filtros y en cualquier superficie con flujo de agua. Tienen una textura aterciopelada y están fuertemente adheridas: no se desprenden frotando.
La causa principal de las algas barba es la fluctuación del CO2. No necesariamente un nivel bajo de CO2, sino un nivel que sube y baja a lo largo del día. Esto ocurre con frecuencia en acuarios plantados con inyección de CO2 donde el sistema no es consistente, pero también en acuarios sin CO2 donde la agitación superficial varía (por ejemplo, si el filtro a veces mueve más la superficie que otras).
Otro factor que contribuye es el flujo de agua. Las BBA prefieren zonas con corriente moderada, por eso aparecen con frecuencia en la salida del filtro y en las hojas que quedan en la trayectoria del flujo.
Tratamiento: Lo más eficaz es aplicar peróxido de hidrógeno al 3 % (agua oxigenada de farmacia) directamente sobre las algas con una jeringuilla, con el filtro apagado durante 15 minutos. Las algas se vuelven rojas o rosadas y mueren en unos días. Retíralas manualmente una vez muertas. A largo plazo, estabiliza el nivel de CO2 (si inyectas) o mejora la circulación del agua para que sea más uniforme. Revisa también los parámetros del agua para descartar otros desequilibrios. Los peces siameses devoradores de algas (Crossocheilus oblongus) son los únicos animales que comen BBA de forma fiable, pero necesitan acuarios de 150 litros como mínimo.
Cianobacterias (alga azul-verde)
Las cianobacterias no son técnicamente algas, sino bacterias fotosintéticas, pero se las trata como algas porque se comportan y se ven de forma similar. Forman una capa viscosa de color verde azulado, a veces con tonos morados o negruzcos, que recubre el sustrato, las rocas y las plantas. Su característica más distintiva es el olor: huelen a tierra húmeda o a ciénaga, un olor que no se parece a nada que produzca un acuario sano.
La capa de cianobacterias se puede levantar en láminas con los dedos, como si fuera un mantel fino pegajoso. Es resbaladiza al tacto. Si la separas del sustrato, a menudo deja una zona limpia debajo que se vuelve a cubrir en pocos días si no tratas la causa.
Las causas habituales son un exceso de nutrientes orgánicos en el sustrato (restos de comida acumulados, plantas muertas en descomposición), poca circulación de agua en zonas concretas del acuario y, a veces, niveles bajos de nitratos combinados con fosfatos altos. Es una de las pocas situaciones donde tener nitratos demasiado bajos puede ser un problema.
Tratamiento: Retira manualmente toda la cianobacteria que puedas con un sifón. Haz un cambio de agua del 50 %. Mejora la circulación del agua en las zonas afectadas reorientando la salida del filtro. Si el sustrato acumula mucho detrito, aspíralo a fondo. En casos persistentes, un apagón total de 3 a 4 días (cubriendo el acuario con mantas para que no entre nada de luz) suele ser efectivo. Los peces aguantan sin problemas esos días en oscuridad.
Alga verde agua (bloom)
El bloom de algas o agua verde es exactamente lo que suena: el agua del acuario se vuelve verde opaca, como si alguien hubiera echado colorante alimentario. Lo causan algas unicelulares en suspensión que se multiplican de forma explosiva. No puedes verlas individualmente, pero en conjunto tiñen el agua hasta el punto de que apenas se distinguen los peces.
El agua verde aparece cuando hay una combinación de luz intensa y nitratos o fosfatos altos. Es especialmente habitual en acuarios que reciben luz solar directa durante varias horas al día. También puede ocurrir después de una fertilización excesiva en acuarios plantados.
A diferencia de otros tipos de algas, el agua verde no es peligrosa para los peces. De hecho, muchos criadores la usan intencionadamente como alimento para alevines. Pero es antiestética y reduce la visibilidad drásticamente.
Tratamiento: Un filtro UV es la solución más rápida y efectiva. El agua pasa por una cámara con luz ultravioleta que mata las algas en suspensión. En 3 a 5 días, el agua queda cristalina. Si no tienes filtro UV, un apagón total de 4 a 5 días funciona bien: sin luz, las algas no pueden hacer fotosíntesis y mueren. Combinado con cambios de agua diarios del 30 % durante el apagón, los resultados son excelentes. A largo plazo, reduce el fotoperiodo, evita la luz solar directa y controla la fertilización.
| Tipo de alga | Aspecto | Causa principal | Tratamiento | Dificultad de eliminación |
|---|---|---|---|---|
| Verdes de punto | Puntos duros verde intenso en cristales y hojas | Exceso de luz, fosfatos bajos | Raspador, ajustar fotoperiodo y fosfatos | Baja |
| Verdes filamentosas | Hilos largos verde claro enganchados a plantas y decoración | Exceso de luz + nutrientes | Retirada manual, reducir luz, gambas Amano | Baja-Media |
| Marrones (diatomeas) | Polvo marrón que se desprende al frotar | Acuario nuevo, silicatos, poca luz | Limpieza, caracoles nerita, paciencia | Baja |
| Barba (BBA) | Mechones cortos gris-negro adheridos con fuerza | Fluctuación de CO2, flujo de agua | Peróxido de hidrógeno, estabilizar CO2 | Alta |
| Cianobacterias | Capa viscosa azul-verde con mal olor | Materia orgánica acumulada, poca circulación | Sifón, apagón 3-4 días, mejorar circulación | Media-Alta |
| Agua verde (bloom) | Agua completamente teñida de verde | Luz intensa + nitratos/fosfatos altos | Filtro UV o apagón 4-5 días | Media |
Tratamientos generales que funcionan
Independientemente del tipo de alga que tengas, hay una serie de medidas universales que ayudan en casi todos los casos. Piensa en ellas como la base de cualquier plan anti-algas: atacan las causas en lugar de los síntomas.
Reduce las horas de luz. Es la medida más inmediata y efectiva. Si tienes la luz encendida 10 o 12 horas al día, bájala a 6 o 7 durante al menos dos semanas. Las plantas toleran bien esa reducción temporal; las algas, mucho peor. Usa siempre un temporizador para mantener un fotoperiodo constante y consulta nuestra guía de iluminación LED para ajustar la intensidad si tu pantalla lo permite.
Aumenta la frecuencia de cambios de agua. Pasar de un cambio semanal del 20 % a dos cambios semanales del 30 % reduce significativamente la concentración de nitratos y fosfatos. Es mano de obra, sí, pero funciona.
Añade plantas de crecimiento rápido. Especies como la Elodea, la Hygrophila o la Limnophila absorben nutrientes a una velocidad que las algas no pueden igualar. Son tu mejor aliado a medio plazo. Las plantas fáciles sin CO2 son ideales si no quieres complicarte con equipamiento extra.
Reduce la alimentación. Si alimentas a tus peces dos veces al día, prueba con una vez durante un par de semanas. Asegúrate de que no queda comida flotando después de 2 minutos. Menos comida significa menos residuos orgánicos, menos nutrientes disueltos y menos combustible para las algas.
Revisa la ubicación del acuario. Si recibe luz solar directa aunque sea un par de horas al día, intenta moverlo o bloquear esa luz con una cortina. La luz solar es mucho más intensa que cualquier iluminación LED de acuario y dispara las algas en cuestión de días.
- Semana 1: Reduce el fotoperiodo a 6 horas diarias. Retira manualmente todas las algas visibles. Haz un cambio de agua del 40 %
- Semana 2: Mantén las 6 horas de luz. Cambia un 30 % de agua dos veces esta semana. Aspira el sustrato a fondo con el sifón, prestando atención a las zonas donde se acumula detrito
- Semana 3: Si las algas han disminuido, sube la luz a 7 horas. Añade plantas de crecimiento rápido si no las tienes. Introduce un equipo de limpieza biológico (caracoles nerita, gambas Amano o ambos)
- Semana 4: Evalúa los resultados. Si la situación ha mejorado, sube gradualmente a 8 horas de luz. Vuelve a los cambios de agua semanales del 25 %. Mantén el equipo de limpieza biológico de forma permanente
- A partir del mes 2: Establece una rutina de mantenimiento constante. Mide los parámetros del agua semanalmente. Poda las plantas regularmente para que sigan creciendo activamente y consumiendo nutrientes
Animales que comen algas
Ningún animal va a resolver un problema de algas por sí solo si no corriges las causas de fondo. Ahora bien, un buen equipo de limpieza biológico marca una diferencia notable y ayuda a mantener el acuario limpio una vez controlado el brote. Cada especie tiene sus preferencias y limitaciones.
Otocinclus (Otocinclus affinis). Pequeños, pacíficos y los mejores devoradores de diatomeas y algas verdes suaves del mercado. Necesitan vivir en grupo (mínimo 4-6 ejemplares) y acuarios maduros con suficiente biofilm del que alimentarse. En acuarios nuevos pueden pasar hambre si no hay suficiente alga natural. Son delicados las primeras semanas tras la compra, pero una vez aclimatados son resistentes.
Caracoles nerita. Posiblemente el limpiador más versátil. Devoran diatomeas, algas verdes de punto y algas suaves con una eficacia sorprendente. No se reproducen en agua dulce (necesitan agua salobre para que las larvas sobrevivan), así que no tendrás problema de superpoblación. Un par de neritas mantienen limpio un acuario de 60-80 litros sin esfuerzo.
Gambas Amano (Caridina multidentata). Las reinas de las algas filamentosas. Un grupo de 5-10 gambas Amano puede limpiar un acuario de algas filamentosas en una o dos semanas. También comen restos de comida y materia orgánica en descomposición. Son pacíficas con cualquier pez que no sea lo bastante grande para comérselas.
Ancistrus (Bristlenose pleco). El clásico pez limpiafondos. Come algas verdes, diatomeas y materia vegetal. Es nocturno y discreto, y no crece tanto como otros plecos (máximo 12-15 cm). Necesita un trozo de tronco en el acuario del que raspar madera, ya que la celulosa forma parte de su dieta. Un solo ejemplar es suficiente para acuarios de hasta 150 litros.
Siamés devorador de algas (Crossocheilus oblongus). El único pez que come de forma fiable algas barba (BBA). Pero necesita acuarios de 150 litros o más, crece hasta 15 cm y puede volverse territorial con la edad. No es una opción para acuarios pequeños.
Prevención a largo plazo
Eliminar un brote de algas es una cosa. Evitar que vuelva a ocurrir es otra. La prevención se basa en mantener el equilibrio entre tres factores: luz, nutrientes y consumidores de esos nutrientes (plantas y bacterias).
Establece un fotoperiodo fijo y respétalo. Entre 7 y 9 horas de luz al día es el rango que mejor funciona para la mayoría de acuarios plantados. Usa un temporizador y no lo cambies cada semana. La consistencia es más importante que el número exacto de horas.
Mantén una rutina de cambios de agua. Un 20-25 % semanal es la referencia para la mayoría de acuarios. No lo pospongas ni lo hagas de forma irregular. Los nitratos y fosfatos se acumulan de manera silenciosa, y cuando los ves reflejados en un brote de algas, ya llevas semanas de retraso.
No sobrealimentes. Una toma al día es suficiente para la mayoría de peces adultos. Dos como máximo. Lo que no se coman en 2 minutos es exceso, y ese exceso acaba convertido en nutrientes que las algas aprovechan.
Planta densamente desde el principio. Un acuario bien plantado deja menos espacio para las algas. Las plantas fáciles sin CO2 como Hygrophila, Vallisneria o Ceratophyllum crecen rápido, absorben nitratos y fosfatos de forma voraz y requieren un mantenimiento mínimo.
Limpia el filtro con regularidad. Un filtro saturado de materia orgánica libera nutrientes al agua en lugar de retenerlos. Enjuágalo cada 4-6 semanas con agua del propio acuario (nunca del grifo, para no matar las bacterias beneficiosas).
Evita fertilizar en exceso. Si usas fertilizantes líquidos para las plantas, sigue las dosis recomendadas o quédate ligeramente por debajo. Más fertilizante no significa plantas más sanas; a menudo solo significa más algas. Si observas que las algas aumentan después de fertilizar, reduce la dosis.
Mide los parámetros del agua regularmente. No esperes a tener un problema para sacar el test. Nitratos por debajo de 25 ppm y fosfatos por debajo de 1 ppm es un buen objetivo. Si detectas que suben, actúa antes de que las algas lo hagan por ti. Nuestra guía sobre parámetros del agua explica cada valor en detalle.
Los algicidas químicos son el último recurso. Pueden matar las algas, sí, pero también pueden dañar las plantas, alterar la flora bacteriana del filtro y estresar a los peces e invertebrados. Si los usas, sigue la dosis del fabricante al pie de la letra y nunca combines varios productos. En la inmensa mayoría de casos, los métodos descritos arriba (ajuste de luz, cambios de agua, retirada manual, equipo biológico) resuelven el problema sin necesidad de química. Reserva los algicidas para brotes que no respondan a nada más después de varias semanas de tratamiento activo.
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Preguntas Frecuentes
¿Las algas son perjudiciales para los peces?
La mayoría de algas no son directamente tóxicas para los peces. De hecho, muchos peces las mordisquean como parte de su dieta natural. La excepción son las cianobacterias, que pueden producir toxinas en grandes cantidades. El problema real de un brote de algas es que indica un desequilibrio en el acuario (exceso de nutrientes, demasiada luz) que sí puede afectar a los peces a medio plazo si no se corrige.
¿Cuántas horas de luz debe tener mi acuario para evitar algas?
Entre 7 y 9 horas diarias es el rango que mejor equilibra el crecimiento de las plantas y el control de las algas. Si tienes un brote activo, baja temporalmente a 6 horas. Nunca superes las 10 horas a menos que tengas un acuario muy densamente plantado con inyección de CO2, donde las plantas necesitan más tiempo de fotosíntesis.
¿El agua turbia y el agua verde son lo mismo?
No. El agua turbia puede tener varias causas: un bloom bacteriano (agua blancuzca), sustrato sin lavar (agua grisácea) o un bloom de algas (agua verde). Si el agua es específicamente verde, son algas unicelulares en suspensión. Si es blanquecina o grisácea, el origen es distinto y el tratamiento también.
¿Puedo prevenir las algas solo con caracoles y gambas?
Los animales limpiadores ayudan mucho, pero no son una solución completa por sí solos. Si la causa del brote sigue presente (demasiada luz, exceso de nutrientes, poca circulación), los animales no darán abasto. Piensa en ellos como un complemento a las medidas de prevención, no como un sustituto. Un acuario equilibrado con un equipo biológico de limpieza es la combinación ganadora.