Mejores filtros acuario: guía de compra

Mejores filtros acuario: guía de compra

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Respuesta corta: Si tuvieras que elegir un solo accesorio para tu acuario, debería ser el filtro. No el calentador, no la iluminación, no las plantas. El filtro. Es el corazón del sistema biológico que mantiene vivos a tus peces: convierte los desechos tóxicos que generan en sustancias tolerables gracias a las bacterias que lo colonizan. Un acuario sin filtro adecuado es un acuario con los días contados. En esta guía sobre los mejores filtros acuario te explicamos los tipos que existen, cómo elegir el que necesitas según tu urna y cómo mantenerlo para que dure años sin problemas.

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Resumen rápido: El filtro es el equipo más importante del acuario porque aloja las bacterias del ciclado del acuario. Elige un filtro cuyo caudal sea 4-6 veces el volumen de tu urna por hora. Los filtros externos son la mejor opción para acuarios de más de 100 litros; los de mochila funcionan bien en acuarios medianos; y los internos y de esponja son ideales para urnas pequeñas o acuarios hospital. Nunca laves el material filtrante con agua del grifo: el cloro destruye la colonia bacteriana que ha costado semanas cultivar.

Tipos de filtro para acuario

No existe un filtro universal que sirva para todo. Cada tipo tiene ventajas claras según el tamaño de tu acuario, el tipo de peces que mantengas y el espacio disponible. Antes de comprar, conviene entender qué hace cada uno y para qué acuarios encaja mejor.

Filtro interno. Se sumerge dentro de la urna y ocupa parte del espacio interior. Es el más habitual en acuarios pequeños (hasta 60-80 litros) porque resulta económico y fácil de instalar. Su principal limitación es la capacidad de material filtrante: al ser compacto, no puede alojar tanta carga biológica como un filtro externo. Funciona bien en acuarios con pocos peces y baja carga orgánica.

Externo o canister. Se coloca fuera del acuario, normalmente en el mueble inferior, y conecta con la urna mediante tubos de entrada y salida. Es la opción más potente y versátil. Ofrece gran volumen para materiales filtrantes, permite personalizar las capas de filtración y no ocupa espacio dentro del acuario. Es la elección natural para urnas de más de 100 litros o acuarios con alta carga biológica (cíclidos, goldfish, acuarios muy plantados).

De mochila (HOB). Se cuelga del borde trasero del acuario. El agua sube por un tubo, pasa por una cámara de filtración y cae de vuelta creando una ligera cascada. Ofrece un buen equilibrio entre rendimiento y precio, y resulta muy fácil de mantener porque el acceso al material filtrante es inmediato. Funciona especialmente bien en acuarios de 40 a 120 litros.

De esponja. Es el más sencillo: una esponja conectada a un aireador o a una bomba de aire. El agua pasa a través de la esponja, donde las bacterias realizan la filtración biológica. No tiene filtración química y su capacidad mecánica es limitada, pero es perfecto como filtro secundario, para acuarios hospital (donde tratas peces enfermos) o para criaderos de alevines, ya que no succiona crías.

Tipo de filtroIdeal paraCaudal típicoMantenimientoNivel de ruido
InternoAcuarios de hasta 60-80 litros200-600 l/hSencillo, cada 2-3 semanasBajo-medio (vibración del motor)
Externo (canister)Acuarios de 100+ litros, alta carga biológica600-1 800 l/hCada 4-8 semanas, requiere desconectar tubosMuy bajo si está bien purgado
Mochila (HOB)Acuarios de 40-120 litros, acceso fácil300-1 000 l/hMuy sencillo, cada 2-4 semanasBajo (sonido de cascada, ajustable)
EsponjaAcuarios hospital, criaderos, filtro auxiliarVariable (depende del aireador)Muy sencillo, apretar la esponja cada 2 semanasBajo (burbujeo del aireador)

Cómo dimensionar el filtro

La regla fundamental es sencilla: el caudal del filtro debe mover entre 4 y 6 veces el volumen de tu acuario por hora. Si tienes una urna de 100 litros, necesitas un filtro que mueva entre 400 y 600 litros por hora. Con peces que ensucian mucho (goldfish, cíclidos grandes, plecos), apunta al extremo alto o incluso algo más.

El caudal que indican los fabricantes es el caudal máximo con el filtro vacío. En la práctica, una vez que metes los materiales filtrantes y el filtro lleva unas semanas funcionando, el caudal real baja entre un 20 y un 40 %. Por eso conviene no quedarse corto: si tu acuario está en el límite entre dos modelos, elige siempre el más potente.

Otro factor es la altura de bombeo. Los filtros externos que están muy por debajo del nivel del acuario pierden caudal por la columna de agua que tienen que vencer. Si tu mueble es bajo, tenlo en cuenta.

Para acuarios muy plantados con inyección de CO2, un caudal excesivo puede disipar el gas antes de que las plantas lo absorban. En ese caso, busca el equilibrio: suficiente movimiento para distribuir nutrientes y CO2, pero sin crear una corriente que forme burbujas en la superficie.

Una nota sobre los acuarios pequeños (menos de 30 litros): aquí el problema no suele ser la potencia, sino la corriente. Un filtro demasiado potente en un nano acuario crea una lavadora que estresa a los peces. Busca modelos con regulador de caudal o usa un filtro de esponja.

Cómo elegir el filtro adecuado paso a paso

  1. Mide el volumen real de tu acuario: El volumen real siempre es menor que el nominal. Un acuario de 100 litros, con sustrato, rocas y decoración, tiene unos 80-85 litros de agua efectivos. Calcula sobre el volumen real, no sobre lo que dice la caja.
  2. Calcula el caudal necesario: Multiplica el volumen real por 5. Ese es tu objetivo de caudal en litros por hora. Si mantienes peces que ensucian mucho (goldfish, cíclidos africanos, grandes plecos), multiplica por 6 o incluso por 8.
  3. Decide el tipo de filtro según tu espacio: Si tienes mueble debajo del acuario, un filtro externo es la opción más limpia y potente. Si no tienes espacio exterior, un filtro de mochila o interno resolverá la papeleta. Para nano acuarios de menos de 30 litros, un filtro de esponja o un interno pequeño suelen ser suficientes.
  4. Comprueba el volumen de material filtrante: No mires solo el caudal: fíjate en cuántos litros de material filtrante caben dentro. Cuanto más espacio para cerámica y esponjas, mayor superficie para las bacterias beneficiosas. Un filtro con mucho caudal pero poco espacio para medios filtrantes es menos eficiente que uno equilibrado.
  5. Valora el ruido y la facilidad de mantenimiento: Si el acuario va en el salón o en un dormitorio, el ruido importa. Los filtros externos bien purgados de aire son los más silenciosos. Los de mochila producen un sonido de cascada suave que a muchos les resulta agradable. Comprueba que el acceso a los materiales filtrantes sea cómodo: si es engorroso, tenderás a limpiar menos de lo necesario.
  6. Piensa en la escalabilidad: Si planeas ampliar el acuario en el futuro o añadir más peces, elige un filtro algo sobredimensionado. Un filtro que trabaja al 70 % de su capacidad es más silencioso, dura más y tolera mejor los picos de carga biológica que uno trabajando al límite.

Materiales filtrantes: mecánico, biológico, químico

El filtro en sí es solo un recipiente con una bomba. Lo que realmente limpia el agua son los materiales filtrantes que colocas dentro. La filtración se divide en tres tipos, y conviene entender qué hace cada uno para montar las capas correctamente.

Filtración mecánica. Retiene partículas en suspensión: restos de comida, heces, hojas muertas, sedimentos. Utiliza esponjas de distintas densidades o perlón (guata sintética). La esponja gruesa atrapa partículas grandes; la fina atrapa las pequeñas. Sin filtración mecánica, el agua queda turbia y los materiales biológicos se obstruyen prematuramente.

Biológica. Es la más importante. Consiste en materiales con alta superficie porosa (cerámica, bolas de vidrio sinterizado, bio-anillos) donde se asientan las bacterias nitrificantes del ciclado del acuario. Estas bacterias convierten el amoníaco tóxico en nitritos y después en nitratos, que son mucho menos peligrosos. Cuanta más superficie disponible, mayor colonia bacteriana y más estable será tu acuario.

Química. Utiliza materiales que eliminan sustancias disueltas del agua mediante absorción o intercambio iónico. El más común es el carbón activo, que retira restos de medicamentos, taninos que amarillean el agua y olores. También existen resinas específicas para eliminar fosfatos (que alimentan las algas) o nitratos. La filtración química no es permanente: los materiales se saturan y hay que reemplazarlos periódicamente.

No todos los acuarios necesitan filtración química de forma continua. Muchos acuaristas solo la usan puntualmente, por ejemplo, para retirar medicamentos tras un tratamiento o para clarificar el agua después de añadir un tronco nuevo que suelta taninos. El carbón activo, además, neutraliza los fertilizantes líquidos para plantas, así que no lo uses si abonas el acuario.

Orden de capas recomendado (de entrada a salida del agua)

  • Esponja gruesa (poros grandes): Primera barrera. Retiene partículas grandes y protege las capas siguientes. Es la que más suciedad acumula y la que se limpia con más frecuencia
  • Esponja fina o perlón (guata): Atrapa partículas pequeñas que la esponja gruesa deja pasar. Deja el agua mecánicamente limpia antes de que llegue a la zona biológica
  • Material biológico (cerámica, vidrio sinterizado, bio-anillos): La capa más importante. Aquí viven las bacterias nitrificantes. Nunca la laves a fondo ni la sustituyas toda de golpe: perderías la colonia bacteriana
  • Carbón activo o resinas (opcional): Última capa antes de la salida. Solo si necesitas eliminar sustancias específicas. Retíralo cuando no sea necesario para no agotar su capacidad innecesariamente
  • Esponja fina de salida (opcional): Algunos filtros externos incluyen una esponja final para evitar que cualquier partícula suelta llegue al acuario. No es imprescindible, pero mejora la claridad

Mantenimiento del filtro

Un filtro no es un componente que se instala y se olvida. Necesita mantenimiento regular, pero con una regla de oro: nunca destruyas la colonia bacteriana que lo habita. Todo lo que hagas debe equilibrar limpieza con preservación biológica.

Frecuencia. Depende del tipo de filtro, la cantidad de peces que mantengas y la carga orgánica total del acuario. No existe un calendario fijo, pero estas cifras sirven como orientación general para la mayoría de los montajes:

  • Filtros internos y de esponja: cada 2-3 semanas
  • Filtros de mochila: cada 2-4 semanas
  • Filtros externos: cada 4-8 semanas (al tener más volumen, aguantan más tiempo)

Estas cifras son orientativas y pueden variar según la población del acuario. Si notas que el caudal de salida baja significativamente respecto a su nivel habitual, es hora de limpiar independientemente del calendario que te hayas marcado.

Limpieza del material mecánico. Retira las esponjas del filtro y apriétalas varias veces en un cubo con agua del propio acuario (la que sacas durante el cambio de agua semanal). El objetivo es desprender la suciedad acumulada, no dejar la esponja como nueva. Cuando una esponja pierde elasticidad y no recupera su forma, es momento de sustituirla.

Material biológico: cómo tratarlo. Lo ideal es no tocarlo salvo que esté visiblemente obstruido. Si necesitas limpiarlo, un enjuague suave con agua del acuario es suficiente. Nunca lo frotes ni lo pases bajo el grifo. La cerámica y los bio-anillos duran años sin necesidad de reemplazo: solo hay que sustituirlos si se fragmentan o disuelven.

Gestión del carbón activo. El carbón activo se satura en unas 4-6 semanas y pierde toda capacidad de absorción. Una vez saturado, puede incluso empezar a liberar las sustancias que había retenido. Sustitúyelo por carbón nuevo o retíralo directamente si no lo necesitas.

Truco importante: Nunca limpies o cambies todos los materiales del filtro a la vez. Si necesitas sustituir la esponja gruesa, hazlo una semana y la fina la semana siguiente. De esta forma, siempre queda una parte colonizada que mantiene el ciclo biológico activo mientras la parte nueva se va colonizando.

Nunca enjuagues los materiales filtrantes con agua del grifo. El cloro y las cloraminas del agua corriente matan las bacterias nitrificantes en minutos. Usa siempre agua extraída del propio acuario para limpiar esponjas y cerámicas. Si pierdes la colonia bacteriana, tendrás que volver a ciclar el filtro desde cero, con el riesgo que eso supone para tus peces. Más información en nuestra guía de ciclado del acuario.

Errores comunes con los filtros de acuario

Después de años viendo acuarios ajenos y propios, estos son los errores que se repiten una y otra vez. Evítalos y te ahorrarás sustos con tus peces.

Filtro subdimensionado. Es el error más frecuente. Comprar el filtro más barato o el que indica exactamente el volumen de tu acuario suele significar quedarse corto. Recuerda que el caudal real es menor que el nominal, y que con el tiempo la suciedad reduce aún más el flujo. Elige siempre un escalón por encima de lo que crees necesitar.

Limpiar el filtro a fondo con agua del grifo. Ya lo hemos dicho, pero merece su propio párrafo porque sigue siendo la causa más habitual de muertes masivas en acuarios establecidos. El acuarista limpia el filtro «bien», las bacterias mueren, el amoníaco se dispara y los peces enferman o mueren en 24-48 horas. Es un error que solo se comete una vez, pero las consecuencias son devastadoras.

Sustituir todos los materiales filtrantes a la vez. Algunos filtros usan cartuchos propietarios que el fabricante te anima a cambiar cada mes. Eso es una trampa comercial. Al sustituir todo el cartucho de golpe, pierdes la colonia bacteriana y vuelves al punto de partida. Si tu filtro funciona con cartuchos, añade esponja y cerámica por tu cuenta dentro de la cámara para que siempre haya material colonizado cuando cambies el cartucho.

No usar material biológico. Algunos acuaristas llenan el filtro solo con esponjas y carbón activo. Las esponjas sí alojan bacterias en cierta medida, pero la cerámica porosa o el vidrio sinterizado ofrecen una superficie bacteriana incomparablemente mayor. Sin un buen lecho biológico, el acuario es menos estable y más vulnerable a picos de amoníaco.

Apagar el filtro por la noche para reducir ruido. Las bacterias del filtro necesitan un flujo constante de agua oxigenada para sobrevivir. Si apagas el filtro más de una hora, la colonia empieza a morir por falta de oxígeno, y al encenderlo de nuevo se vierte agua con bacterias muertas en descomposición al acuario. Si el filtro hace demasiado ruido, hay que diagnosticar el problema (aire atrapado, rotor desgastado, vibración contra el mueble), no apagarlo.

Ignorar la bajada de caudal. Cuando el chorro de salida del filtro pierde fuerza, no es que el filtro esté «filtrando más fino». Es que está obstruido y necesita limpieza. Un filtro obstruido fuerza al motor, consume más energía, se calienta más y acorta su vida útil. Además, la zona biológica recibe menos oxígeno y las bacterias trabajan peor.

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Preguntas Frecuentes

¿Se puede tener un acuario sin filtro?

Técnicamente sí, pero requiere un acuario muy plantado (método Walstad) con muy pocos peces y cambios de agua frecuentes. Las plantas hacen parte del trabajo de las bacterias al absorber nitrógeno directamente. No es un enfoque recomendable para principiantes: exige mucha experiencia para mantener el equilibrio sin un filtro que haga de red de seguridad.

¿Cuánto tarda un filtro nuevo en ciclarse?

Entre 4 y 6 semanas en condiciones normales. Es el tiempo que necesitan las bacterias nitrificantes para colonizar los materiales filtrantes en cantidad suficiente para procesar los desechos del acuario. Puedes acelerar el proceso trasladando material filtrante de un acuario ya establecido al filtro nuevo. Consulta nuestra guía de ciclado del acuario para el proceso completo.

¿Puedo poner dos filtros en un mismo acuario?

Sí, y en muchos casos es recomendable. Dos filtros proporcionan mayor superficie biológica y redundancia: si uno falla o lo limpias, el otro mantiene el ciclo activo. Es habitual combinar un filtro externo potente con un filtro de esponja como respaldo, o usar dos filtros internos en acuarios largos para mejorar la distribución del flujo.

¿Cada cuánto hay que cambiar los materiales filtrantes?

Depende del material. La cerámica y los bio-anillos duran años: solo cámbialos si se fragmentan. Las esponjas se sustituyen cuando pierden elasticidad y no recuperan su forma (cada 6-12 meses según el uso). El carbón activo se satura en 4-6 semanas y hay que reemplazarlo o retirarlo. El perlón o guata se cambia cuando ya no se puede enjuagar limpio, normalmente cada pocas semanas.

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