Calentadores acuario: guía de compra

Calentadores acuario: guía de compra

Esta web contiene enlaces de afiliado de Tiendanimal, Amazon y otras tiendas de mascotas. Si compras a través de ellos, recibo una pequeña comisión sin coste adicional para ti.

Respuesta corta: Los calentadores acuario son el seguro de vida de cualquier urna tropical. Sin uno, la temperatura del agua queda a merced del ambiente de tu casa, y eso significa oscilaciones de varios grados entre el día y la noche que estresan a los peces, debilitan su sistema inmunitario y abren la puerta a enfermedades. Elegir el calentador adecuado no es complicado, pero hay que entender qué potencia necesitas, dónde colocarlo y qué errores evitar para que tus peces vivan en condiciones estables. En esta guía repasamos todo lo que necesitas saber antes de comprar.

¿No encuentras lo que buscas? Ver nuestros productos recomendados →

Resumen rápido: La regla básica es 1 vatio por litro de agua para acuarios tropicales (24-28 °C). Elige un calentador sumergible con termostato integrado: es el tipo más fiable y extendido. Instálalo siempre cerca de una zona con circulación de agua y comprueba la temperatura real con un termómetro independiente. Para acuarios de más de 150 litros, usa dos calentadores en lugar de uno para ganar seguridad.

¿Necesita tu acuario un calentador?

Depende de qué peces tengas y de la temperatura de tu casa. La mayoría de peces tropicales de agua dulce necesitan agua entre 24 y 28 grados centígrados de forma constante. Guppys, neones, corydoras, bettas, discos, escalares: todos son peces tropicales que requieren calentador en la gran mayoría de hogares españoles.

Los peces de agua fría, como los goldfish (carpines dorados), toleran rangos mucho más amplios (10-24 °C) y en muchos casos no necesitan calentador, siempre que la casa no baje de 15 grados en invierno. Pero ojo: incluso los goldfish sufren si la temperatura oscila bruscamente entre el día y la noche. Si en tu casa hay una diferencia de 6 o 7 grados entre las 3 de la tarde y las 3 de la madrugada, un calentador ajustado a 20 °C puede ser buena idea incluso para peces de agua fría.

El problema real no es tanto que la temperatura sea un poco baja o un poco alta, sino la inestabilidad. Un pez tropical a 23 grados constantes estará más sano que uno que oscila entre 22 y 28 cada día. El calentador con termostato se encarga precisamente de eso: mantener la temperatura estable sin que tengas que pensar en ello.

Si tienes dudas, mide la temperatura de tu acuario sin calentador durante una semana completa, anotando el valor mañana y noche. Si la variación supera los 2 grados entre el mínimo y el máximo, necesitas calentador.

Tipos de calentadores para acuario

No todos los calentadores funcionan igual ni sirven para cualquier acuario. Estos son los tipos principales que vas a encontrar.

Calentador sumergible con termostato. Es el más habitual y el que recomendaría a la inmensa mayoría de acuaristas. Se coloca completamente dentro del agua, sujeto con ventosas a la pared del acuario. Incluye un termostato que corta el calentamiento cuando alcanza la temperatura programada y lo reactiva cuando baja. Los hay desde 25 hasta 300 vatios, así que cubren desde nano acuarios hasta urnas grandes. Su mayor ventaja es la sencillez: lo pegas al cristal, ajustas la temperatura y te olvidas.

Calentador en línea (inline). Se instala en el tubo de retorno del filtro externo, fuera del acuario. El agua se calienta al pasar por el tubo antes de volver a la urna. Su ventaja es estética: no hay ningún aparato visible dentro del acuario. El inconveniente es que solo funciona con filtros externos y suele costar bastante más que un sumergible equivalente.

De sustrato (cable calefactor). Consiste en un cable calefactor que se coloca debajo de la grava o la arena. Calienta el sustrato desde abajo, creando corrientes de convección suaves que favorecen el crecimiento de las raíces de las plantas. Era popular en acuarios plantados de alta gama, pero hoy en día se usa poco porque su efecto real sobre las plantas es discutible y la instalación es engorrosa.

Mini calentadores para nano acuarios. Diseñados para acuarios de 5 a 20 litros. Suelen ser calentadores de potencia fija (sin termostato ajustable) que elevan la temperatura unos grados por encima del ambiente. Son prácticos para acuarios de bettas o gambarios pequeños, pero tienes menos control sobre la temperatura exacta.

TipoPotencia habitualIdeal paraRequiere filtro externo
Sumergible con termostato25-300 WLa mayoría de acuarios (20-300 L)No
En línea (inline)100-300 WAcuarios con filtro externo, montajes limpios
De sustrato (cable)15-40 WAcuarios plantados de alta gamaNo
Mini (potencia fija)5-25 WNano acuarios y bettas (5-20 L)No

Cómo calcular la potencia necesaria

La regla general que funciona bien para la mayoría de situaciones es 1 vatio por litro de agua cuando la diferencia entre la temperatura ambiente y la deseada es de unos 10 grados. Es decir, si tu casa está a 18 °C en invierno y quieres el acuario a 26 °C, esa regla te da la potencia correcta.

Si la diferencia es menor (tu casa no baja de 22 °C), puedes ir con algo menos de potencia. Si vives en una zona muy fría o el acuario está en una habitación sin calefacción, sube un poco.

Otra consideración importante: la forma y la ubicación del acuario influyen. Un acuario largo y estrecho pierde más calor por superficie que uno cúbico. Si está junto a una ventana o en una corriente de aire, también pierde calor más rápido.

En la práctica, redondear un poco al alza es mejor que quedarse corto. Un calentador de 100 W en un acuario de 80 litros no va a sobrecalentar el agua, porque el termostato lo apagará cuando llegue a la temperatura deseada. Solo trabajará menos tiempo. En cambio, un calentador de 50 W en un acuario de 100 litros en una casa fría puede no llegar nunca a la temperatura objetivo.

Volumen del acuarioPotencia recomendadaNotas
20 litros25 WSuficiente para nano acuarios y bettas
40 litros50 WAcuarios pequeños de sobremesa
60 litros75 WTamaño popular para principiantes
100 litros100 WBuen equilibrio tamaño-mantenimiento
200 litros200 W (o 2 x 100 W)En acuarios grandes, dividir en dos calentadores es más seguro
300 litros300 W (o 2 x 150 W)Dos calentadores repartidos en extremos opuestos

Cómo instalar y configurar el calentador

  1. Elige la ubicación dentro del acuario: Coloca el calentador cerca de la salida del filtro o en una zona con buena circulación de agua. Esto garantiza que el calor se distribuya de forma homogénea por todo el acuario. Evita rincones con agua estancada donde el termostato podría registrar una temperatura local más alta que la real del conjunto. Si usas dos calentadores, colócalos en extremos opuestos de la urna.
  2. Sujeta el calentador con las ventosas: Los calentadores sumergibles se fijan al cristal interior con ventosas. La mayoría pueden colocarse en vertical o ligeramente inclinados, pero consulta las instrucciones de tu modelo. Asegúrate de que queda completamente sumergido: la resistencia nunca debe quedar fuera del agua porque se puede romper o sobrecalentar el cristal exterior hasta agrietarlo.
  3. Espera 20-30 minutos antes de enchufar: Este paso es fundamental y mucha gente lo ignora. El líquido interior del termostato necesita tiempo para igualarse con la temperatura del agua del acuario. Si lo enchufas en seco o inmediatamente después de sumergirlo, el termostato puede dar una lectura incorrecta y activar la resistencia cuando no debería, o no activarla cuando sí hace falta.
  4. Ajusta la temperatura deseada: En los calentadores con termostato regulable, gira la rueda hasta la temperatura objetivo (normalmente entre 24 y 26 °C para acuarios tropicales comunitarios). La mayoría de calentadores tienen una luz indicadora que se enciende cuando la resistencia está calentando y se apaga cuando alcanza la temperatura.
  5. Verifica con un termómetro independiente: Nunca confíes ciegamente en la escala del calentador. Pueden tener un margen de error de 1-2 grados. Coloca un termómetro digital en el extremo opuesto del acuario y comprueba la temperatura al cabo de unas horas. Si hay diferencia, ajusta el calentador hasta que el termómetro marque la temperatura correcta. Ese termómetro debe quedarse permanentemente en el acuario.

El termómetro: imprescindible

Tener calentador sin termómetro es como conducir sin velocímetro: puede que vayas bien, pero no tienes forma de saberlo hasta que ocurre un problema. Un termómetro independiente es la única manera de confirmar que el calentador funciona correctamente y que la temperatura real del agua es la que crees.

Hay dos tipos principales de termómetros para acuario, y cada uno tiene ventajas y limitaciones que conviene conocer antes de elegir:

Termómetros digitales. Son los más precisos (margen de error de 0,1-0,5 °C) y los más fáciles de leer. Los que llevan sonda sumergible con pantalla exterior son especialmente cómodos porque puedes ver la temperatura sin acercarte al acuario. Algunos incluyen alarma de temperatura alta o baja, una función muy útil si te preocupa que el calentador falle.

Termómetros analógicos (de cristal con líquido). Los de toda la vida. Se sujetan con ventosa dentro del acuario. Son baratos y razonablemente precisos, pero más difíciles de leer y se pueden romper si se despegan de la pared y caen al sustrato. Los termómetros adhesivos de tira que se pegan por fuera del cristal son los menos fiables: miden la temperatura del cristal, no del agua, y pueden tener errores de 2-3 grados.

Coloca el termómetro lejos del calentador, idealmente en el extremo opuesto del acuario. Lo que quieres medir es la temperatura del agua donde están los peces, no la del agua que acaba de pasar por la resistencia.

Errores comunes con los calentadores

Elegir una potencia insuficiente. Un calentador demasiado pequeño para el volumen del acuario trabajará a plena potencia constantemente sin llegar nunca a la temperatura deseada. Esto acorta su vida útil y deja a los peces en agua templada pero no lo bastante caliente. Es mejor pasarse ligeramente de potencia que quedarse corto: el termostato se encarga de cortar cuando toca.

No usar termómetro. La escala del propio calentador no es un instrumento de medición fiable. Puede estar descalibrada de fábrica o descalibrarse con el tiempo. Sin un termómetro independiente, un fallo del calentador puede pasar desapercibido durante días. Cuando te das cuenta, los peces ya están enfermos o muertos.

Colocar el calentador lejos de la circulación. Si el calentador está en una esquina muerta del acuario donde el agua apenas se mueve, calentará la zona inmediata pero el resto del acuario puede estar varios grados más frío. El termostato, al estar en contacto con agua caliente local, cortará antes de que el conjunto alcance la temperatura correcta. Resultado: zonas frías y zonas calientes en el mismo acuario.

Enchufar el calentador sin agua o sin esperar. Enchufar un calentador fuera del agua, incluso unos segundos, puede hacer que la resistencia de cristal se recaliente y se agriete. Si necesitas sacarlo del acuario para un mantenimiento, desenchúfalo primero y espera al menos 15 minutos a que se enfríe. Al volver a sumergirlo, espera otros 20-30 minutos antes de enchufar.

Olvidar el calentador durante los cambios de agua. Al hacer un cambio de agua parcial, el nivel puede bajar lo suficiente como para que parte del calentador quede expuesto al aire. Si la resistencia sigue encendida, el cristal puede reventarse. Desenchufa el calentador antes de cada cambio de agua y vuelve a enchufarlo una vez que el nivel se haya restituido.

No tener plan B en acuarios grandes. Si dependes de un único calentador de 300 W para un acuario de 300 litros y se avería, tienes un problema serio. Dos calentadores de 150 W distribuidos en extremos opuestos ofrecen redundancia: si uno falla, el otro mantiene la temperatura aceptable mientras resuelves la situación.

Para acuarios de más de 150 litros, usa dos calentadores en lugar de uno. Repartidos en extremos opuestos de la urna, consigues dos ventajas importantes. Primera: la distribución de calor es más homogénea, sin zonas frías. Segunda: si uno de los dos falla, el otro mantiene la temperatura dentro de un rango tolerable mientras compras el recambio. Es la diferencia entre un susto y una catástrofe.

Qué hacer si el calentador falla

Los calentadores de acuario no duran para siempre. La resistencia se degrada, el termostato puede descalibrarse y los contactos internos se deterioran con el tiempo. Es cuestión de cuándo, no de si va a fallar. Y cuando falla, puede hacerlo de dos maneras muy distintas, cada una con sus riesgos.

El calentador se queda encendido permanentemente (termostato bloqueado). Es la avería más peligrosa. La temperatura sube sin control hasta niveles letales. A 32-34 grados, muchos peces tropicales ya están en peligro serio. A 36 grados o más, la mortalidad es casi segura. Si notas que el agua está anormalmente caliente, desenchufa el calentador inmediatamente. No lo sumerjas en agua fría para enfriarlo bruscamente: puedes reventarlo. Abre la tapa del acuario para favorecer la evaporación (que enfría el agua), apunta un ventilador hacia la superficie y, si la temperatura ha subido mucho, haz un cambio de agua parcial con agua unos grados más fría de lo habitual.

El calentador deja de calentar (resistencia fundida o termostato abierto). Menos dramático que el caso anterior, pero igualmente problemático si la temperatura ambiente es baja. La temperatura bajará gradualmente durante horas o días. Si tienes un termómetro con alarma, lo detectarás pronto. Si no, puede que te des cuenta cuando los peces ya muestren síntomas de estrés por frío: letargo, pérdida de apetito, aletas pegadas al cuerpo.

Como medida de emergencia temporal, puedes llenar botellas de plástico con agua caliente del grifo y dejarlas flotar cerradas en el acuario. No aportan mucho calor, pero frenan la caída de temperatura mientras consigues un calentador de repuesto. Nunca viertas agua caliente directamente en el acuario: el cambio brusco de temperatura es tan peligroso como el frío gradual.

Lo más importante es detectar el fallo cuanto antes. Un vistazo diario al termómetro tarda dos segundos y puede salvarte de perder todo el acuario. Si tienes peces valiosos o delicados, considera un termómetro digital con alarma que te avise cuando la temperatura salga del rango aceptable.

Productos recomendados

Selección curada por nuestro equipo · Precios de Tiendanimal

¿Quieres ver más opciones? Tiendanimal → Amazon →

Preguntas Frecuentes

¿Cuánto dura un calentador de acuario?

La vida útil media de un calentador sumergible con termostato es de 2 a 5 años, dependiendo de la calidad de fabricación y de las condiciones de uso. El componente que suele fallar primero es el termostato, no la resistencia. Revisa el calentador visualmente cada mes (busca grietas, decoloración, corrosión en los contactos) y vigila siempre la temperatura con un termómetro independiente para detectar descalibraciones.

¿Es peligroso un calentador de acuario?

Usado correctamente, no. Los calentadores modernos están diseñados para funcionar sumergidos de forma segura. El riesgo principal es eléctrico si se usa un calentador con el cristal agrietado o fuera del agua. Asegúrate de tener diferencial en la instalación eléctrica y de que el cable del calentador haga un bucle por debajo del enchufe (así el agua que gotee por el cable no llega al enchufe). Nunca metas la mano en el acuario con el calentador enchufado.

¿Puedo usar un calentador más potente de lo necesario?

Sí, dentro de lo razonable. Un calentador de 100 W en un acuario de 60 litros no va a sobrecalentar el agua, porque el termostato cortará cuando se alcance la temperatura programada. Simplemente calentará el agua más rápido y la resistencia se encenderá menos tiempo. Lo que no tiene sentido es poner un calentador de 300 W en un acuario de 30 litros: la inercia térmica es tan baja que si el termostato tarda unos segundos de más en cortar, la temperatura puede subir varios grados de golpe.

¿Hay que apagar el calentador en verano?

Si la temperatura del agua supera los 28-29 °C de forma sostenida en verano, el calentador no se encenderá de todas formas porque el termostato detecta que ya se ha superado la temperatura objetivo. No necesitas desenchufarlo. Lo que sí debes vigilar es que la temperatura no suba demasiado: si supera los 30 °C, abre la tapa del acuario, apunta un ventilador hacia la superficie para favorecer la evaporación, o plantea mover el acuario a una zona más fresca de la casa.

Consejos de acuariofilia en tu email